Se necesita con urgencia una nueva vacuna oral contra el poliovirus de serotipo 2 y la total eliminación de la formulación actual (OPV2), según sugiere un nuevo estudio de modelo estadístico que demuestra que, a pesar de su retirada en 2016, las secuelas de su administración de siguen contribuyendo a un mayor número de brotes de polio derivados de la vacuna y de las tasas de transmisión hasta la fecha.
La nueva OPV2 será más estable genéticamente que la anterior y se encuentra actualmente en ensayos clínicos de fase 2, pero se necesitan estrategias de respaldo en caso de que la formulación se retrase demasiado o carezca de eficacia, según añaden los autores.
La reaparición de la poliomielitis paralítica causada por el virus mutado derivado de la OPV2 ha supuesto un importante obstáculo para lograr la erradicación de la polio en todo el mundo, lo que condujo a la retirada de la OPV2 en abril de 2016, un evento conocido comúnmente como ‘switch’ (cambio de vacuna).
Sin embargo, desde entonces se ha informado de casos de poliovirus derivados de la vacuna en diferentes continentes, lo que supone una amenaza para los niños no vacunados nacidos después del ‘switch’.
Por ahora, la vacunación con OPV2 es el único método disponible para inducir inmunidad y prevenir la transmisión. Pero continuar utilizándola conlleva el riesgo de seguir sembrando el poliovirus mutado.
Además, la investigadora Grace Macklin, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, y sus colegas señalan ahora que la probabilidad de la aparición de nuevos brotes de poliovirus derivados de la vacuna y la transmisión de persona a persona aumentan con el paso del tiempo.
Los investigadores realizaron modelos estadísticos sobre datos de casos de parálisis aguda por poliomielitis obtenidos a través de la Red Global de Laboratorios de Polio (Global Polio Laboratory Network, GPLN).
Determinaron la tasa de mutación viral (un cambio de nucleótidos observado tras aproximadamente 35 días) y estimaron que el virus derivado de la vacuna surgió entre mayo de 2016 y noviembre de 2019.
Entre estas fechas, la GPLN había detectado 859 aislamientos del virus derivado de la vacuna en 26 países, un 65,5 % de los cuales se sembraron probablemente después del ‘switch’, de acuerdo con los cálculos de los investigadores.
Identificaron 62 eventos de poliovirus derivados de la vacuna transmisibles posteriores al ‘switch’ y 41 brotes en varios países de África y Asia. Poco después de los primeros brotes, la OPV2 volvió a implementarse, causando 21 del total de 41 brotes entre 2016 y 2019.
En vista de sus hallazgos, los autores afirman que queda claro que la eliminación de la OPV2 es esencial para detener la propagación de la polio paralítica.